El pulso entre Washington y los grandes laboratorios de IA tuvo este sábado 27 de junio un capítulo clave. El gobierno de Estados Unidos autorizó de nuevo el uso de Mythos 5, el modelo de inteligencia artificial más potente de Anthropic, después de haberlo bloqueado por completo dos semanas atrás. Pero hay una letra pequeña importante: el desbloqueo es parcial, selectivo y, por ahora, exclusivamente estadounidense.
Si seguís de cerca el mundo de la IA, esta noticia es la continuación directa de una historia que empezó a mediados de junio y que también salpicó a OpenAI con el lanzamiento restringido de GPT-5.6. Te contamos qué pasó, por qué pasó y qué significa.
Qué se autorizó exactamente
El Departamento de Comercio de EE.UU. comunicó a Anthropic que Mythos 5 puede volver a desplegarse, aunque únicamente para un grupo acotado de organizaciones. Según informó la propia compañía, el modelo queda disponible para “ciberdefensores y operadores de infraestructuras” estadounidenses — es decir, empresas y agencias que se dedican a proteger sistemas críticos como energía, finanzas o telecomunicaciones.
Según reportes posteriores, la nueva directiva habilita el acceso a más de 100 agencias y empresas de Estados Unidos específicamente seleccionadas, y también permite que empleados no estadounidenses de esas organizaciones — y trabajadores no estadounidenses de la propia Anthropic — puedan usar el modelo.
Lo que no se resolvió es la situación de Fable 5, la versión de Mythos pensada para un público más amplio. Esa sigue suspendida, sin fecha de regreso confirmada.
Por qué se había bloqueado en primer lugar
Para entender el desbloqueo hay que retroceder a mediados de junio. Anthropic había lanzado Mythos 5 y Fable 5 como sus modelos más avanzados hasta la fecha, con un enfoque particular en ciberseguridad: capacidad de detectar y explotar vulnerabilidades de software con una precisión inédita.
Apenas 48 horas después del lanzamiento, el gobierno de Trump emitió una directiva — apoyándose en la ley de control de exportaciones, una herramienta diseñada originalmente para chips y tecnología militar — que cortaba el acceso a ambos modelos para cualquier ciudadano extranjero, estuviera donde estuviera, incluidos empleados extranjeros de la propia Anthropic.
El motivo declarado: preocupación de que las salvaguardas de seguridad del modelo pudieran eludirse, lo que en términos prácticos significaba que alguien podría usar Mythos para encontrar y explotar fallos de ciberseguridad a una velocidad sin precedentes. Anthropic cuestionó la decisión públicamente, argumentando que las vulnerabilidades detectadas eran menores y ya conocidas, y que aplicaban también a otros modelos del mercado sin necesidad de ninguna técnica especial.
La medida generó fricción incluso entre defensores de una política de IA más laxa. Un investigador vinculado al plan de IA de la propia administración Trump calificó la decisión de “desconcertante”, señalando lo contradictorio de bloquear el acceso a modelos de IA a aliados como el Reino Unido mientras se permite la exportación de chips avanzados.
El contexto que lo explica todo
Esta no es una decisión aislada. Conecta con varios movimientos que vienen pasando en paralelo:
- OpenAI y GPT-5.6: el mismo viernes en que se conoció este desbloqueo, OpenAI ya había anunciado el lanzamiento restringido de su nueva familia GPT-5.6 (Sol, Terra y Luna), también a pedido del gobierno estadounidense, por las mismas razones: capacidades avanzadas de ciberseguridad que podrían usarse para atacar en lugar de defender.
- Negociación directa con la Casa Blanca: altos ejecutivos de Anthropic, incluido el cofundador Tom Brown, se reunieron con el secretario de Comercio Howard Lutnick para acercar posiciones. El propio Lutnick confirmó que determinó que existen “salvaguardias adecuadas” para que ciertos socios de confianza accedan a Mythos 5.
- Salida a bolsa en juego: el bloqueo original llegó pocos días después de que Anthropic presentara confidencialmente su solicitud de salida a bolsa, con una valoración reportada de más de 900.000 millones de dólares. Cualquier fricción regulatoria de este tipo pesa en ese proceso.
- Tensión con el Pentágono: Anthropic ya figuraba en una posición incómoda con el Departamento de Defensa, que había rescindido contratos con la empresa meses antes, calificándola como un “riesgo para la cadena de suministro”.
Qué significa para el resto del mundo
Acá está el punto más delicado de toda la historia: fuera de Estados Unidos, nada cambió. Las agencias de ciberseguridad de Europa y Asia que antes tenían acceso a Mythos siguen sin él. La Unión Europea, que había logrado acceso a Mythos a principios de junio tras semanas de negociación, calificó el bloqueo original como una prueba más de la necesidad de “soberanía tecnológica” europea — y ese argumento solo se refuerza con un desbloqueo que excluye explícitamente a sus instituciones.
Es un patrón que se repite: Estados Unidos trata cada vez más a los modelos de IA de frontera como un activo estratégico de seguridad nacional, similar a cómo trata la exportación de semiconductores avanzados. La diferencia es que un modelo de IA no es un chip que se pueda contener físicamente — es software, lo que abre preguntas legales y prácticas que todavía no tienen respuesta clara.
Qué sigue
Anthropic confirmó que continúa trabajando con el gobierno para ampliar la disponibilidad de Mythos 5 y, eventualmente, resolver también la situación de Fable 5. Por ahora, la compañía se mostró satisfecha con el avance parcial, pero la pregunta de fondo persiste: ¿hasta qué punto un gobierno puede — y debería — decidir quién accede a la inteligencia artificial más avanzada del mundo?
Mientras tanto, si trabajás en ciberseguridad o gestionás infraestructura crítica fuera de Estados Unidos, la recomendación práctica es simple: no esperes acceso a Mythos 5 en el corto plazo. Y si tu negocio depende de herramientas de IA avanzada, este episodio es un buen recordatorio de por qué cada vez más empresas — sobre todo en Europa — están mirando hacia alternativas de IA local y soberana que no dependan de decisiones regulatorias de un solo país.


